La viscosa siempre ha tenido una doble vida. Comercializada durante décadas como "seda artificial", era suave, elegante y asequible. Sin embargo, tras su brillo, la viscosa se caracterizaba por procesos con alto contenido químico, destrucción forestal y lavado de imagen ecológico. En 2025, esa reputación se está redefiniendo. Gracias a la innovación, las certificaciones y la demanda de transparencia de los consumidores, la viscosa resurge no como un problema, sino como una solución.
La viscosa es el resurgimiento de la moda sostenible. Es la prueba de que la reinvención es posible.
Del sustituto de la seda al escándalo
La historia de la viscosa comenzó en el siglo XIX. Desarrollada como una alternativa más económica a la seda, rápidamente se popularizó por su suavidad y caída. A mediados del siglo XX, la viscosa estaba en todas partes: desde forros y vestidos hasta textiles para el hogar. Pero a medida que la industria de la moda crecía, también lo hacían los problemas: deforestación, vertidos químicos tóxicos y condiciones inseguras en las fábricas. Las ONG etiquetaron la viscosa como "fibra sucia", lo que instó a consumidores y marcas a reconsiderar su decisión.
Para la década de 2010, la narrativa había cambiado. Mientras que el algodón orgánico y el poliéster reciclado acaparaban titulares, la viscosa era la menos favorecida: una tela que todos usaban, pero en la que pocos confiaban. Precisamente por eso su reinvención actual resulta tan drástica. En 2025, la viscosa ya no está oculta. Es líder.
La tecnología que vuelve verde a la viscosa
¿Qué hace que la viscosa sea sostenible hoy en día? La respuesta reside en la innovación. Las empresas han invertido en sistemas de circuito cerrado que capturan y reutilizan los disolventes necesarios para convertir la pulpa de madera en fibra. Estos procesos reducen drásticamente la contaminación, protegen a los trabajadores y reducen drásticamente la contaminación del agua.
Una de las innovaciones más reconocidas es el lyocell , un tipo de fibra de celulosa regenerada fabricada en un sistema de circuito cerrado, a menudo denominada TENCEL™. Si bien técnicamente es diferente de la viscosa tradicional, el lyocell demostró a la industria que era posible crear versiones más limpias de esta fibra. Hoy en día, muchos productores de viscosa aplican principios similares a su propia fabricación, lo que la hace más segura y transparente.
Bosques certificados, tejidos certificados
Otro punto de inflexión ha sido el abastecimiento de materias primas. La viscosa proviene de los árboles, lo que en el pasado condujo a la deforestación en bosques en peligro de extinción. Ahora, los principales productores han optado por la madera certificada por el FSC® (Forest Stewardship Council) , lo que garantiza que la pulpa proviene de bosques gestionados responsablemente. En combinación con iniciativas como CanopyStyle, las marcas pueden garantizar que la viscosa no impulsa la deforestación, sino que promueve una mejor gestión forestal.
Las marcas apuestan por la viscosa
En 2025, algunas de las marcas más vanguardistas presentarán la viscosa como tejido estrella:
- Stella McCartney : integración de viscosa certificada en el ready-to-wear, con trazabilidad total desde el bosque hasta la pasarela.
- Patagonia : experimentando con mezclas de viscosa para crear equipos para actividades al aire libre livianos y transpirables.
- Paneros Clothing : marcas independientes que muestran cómo la viscosa producida en lotes pequeños puede fabricarse a mano, de forma suave y sostenible.
- Selección de WONENA : vestidos y prendas para estar en casa de viscosa de bambú, elegidos por su comodidad y sus certificaciones de menor impacto.
No se trata de viscosa como sustituto barato de la seda. Es viscosa como una elección deliberada: suave, fluida, transpirable y diseñada con ética en mente.
El cambio de rumbo del consumidor: la suavidad se une a la conciencia
¿Por qué los compradores están adoptando la viscosa ahora? Porque satisface dos deseos a la vez: comodidad y responsabilidad. Los consumidores buscan ropa que se sienta bien al usarla —ligera, transpirable y lujosa al tacto—, pero también quieren confiar en que las telas se ajustan a sus valores. La viscosa sostenible cumple ambos requisitos, especialmente cuando ofrece certificaciones y transparencia.
El factor bambú
La viscosa de bambú merece un lugar destacado. Conocida por su tacto sedoso y sus propiedades antibacterianas, está en auge en ropa deportiva, ropa de estar por casa y ropa interior. Sin embargo, no todo el bambú es igual. La versión sostenible depende de un procesamiento de circuito cerrado y un abastecimiento certificado. En WONENA, destacamos la viscosa de bambú solo cuando cumple con estos estándares, garantizando que la promesa se cumpla.
Desafíos que persisten
A pesar del progreso, la viscosa no es perfecta. Los sistemas de circuito cerrado no son universales y aún existe producción sin certificar. Algunas fábricas siguen descargando contaminantes. Por eso la trazabilidad es importante: los consumidores deben exigir pruebas, no promesas. Como ocurre con todas las fibras, la sostenibilidad es un objetivo cambiante: se requiere vigilancia e innovación constantes.
Los números detrás del boom
Según Textile Exchange, las fibras regeneradas como la viscosa representan actualmente casi el 7 % del mercado mundial de fibras y su crecimiento se está acelerando. Se prevé que la demanda de viscosa sostenible aumente entre un 12 % y un 15 % anual a medida que las marcas se alejan del poliéster virgen y el algodón convencional. Para 2030, la viscosa podría rivalizar con el poliéster como una de las fibras dominantes, pero con una huella ecológica más limpia, si las reformas continúan.
Lo que esto significa para tu armario
Para el consumidor diario, el auge de la viscosa sostenible se traduce en más opciones. Vestidos, blusas, pantalones e incluso textiles para el hogar están cada vez más disponibles en mezclas de viscosa con certificación y comodidad. A diferencia del poliéster, la viscosa es transpirable y biodegradable, lo que la convierte en una mejor opción para quienes buscan rendimiento y respeto por el medio ambiente.
Preguntas frecuentes
¿La viscosa es lo mismo que el rayón?
Sí. El rayón es el nombre genérico de las fibras de celulosa regenerada y la viscosa es una de sus formas más comunes.
¿La viscosa es biodegradable?
Sí, la viscosa se fabrica a partir de pulpa de madera y es biodegradable, pero sólo cuando se procesa sin acabados ni recubrimientos nocivos.
¿Cómo se compara la viscosa con el algodón?
Ambas son transpirables y suaves, pero la viscosa ofrece una caída más sedosa y requiere menos mano de obra. Sin embargo, el algodón puede ser más duradero según el tejido.
¿Cómo puedo saber si la viscosa es sostenible?
Busque certificaciones como FSC®, CanopyStyle o marcas que mencionen explícitamente procesos de circuito cerrado y abastecimiento transparente.
El tejido de la reinvención
La viscosa ha pasado del escándalo a la solución, demostrando que incluso los tejidos más problemáticos pueden reinventarse. Al adentrarnos en 2025, no se trata solo de nuevas fibras, sino de reinventar las que ya tenemos. Y la viscosa lidera el camino.
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